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Anatomía funcional del glúteo mayor y su rol biomecánico según la posición femoral en el entrenamiento de fuerza

El glúteo mayor es uno de los músculos más potentes del cuerpo humano y cumple un rol esencial no solo en la extensión de cadera, sino también en la estabilidad lumbopélvica y el control femoral durante el entrenamiento de fuerza.

Anatomía funcional del glúteo mayor y su rol biomecánico según la posición femoral en el entrenamiento de fuerza

El glúteo mayor es reconocido como uno de los músculos más potentes del cuerpo humano y constituye un elemento central tanto en la producción de fuerza como en la estabilización lumbopélvica. Sin embargo, reducir su función únicamente a la extensión de cadera representa una visión incompleta. En el contexto del entrenamiento de fuerza, el glúteo debe comprenderse como una estructura altamente dependiente de la posición del fémur y del vector mecánico impuesto por el ejercicio.

Desde el punto de vista anatómico, el glúteo mayor presenta un origen amplio en la cara posterior del ilion, así como inserciones en el sacro y el cóccix, integrándose además con la fascia toracolumbar. Esta arquitectura evidencia su relevancia no solo como motor local, sino como músculo con capacidad de transmisión de fuerzas entre el tronco y el miembro inferior (Standring, 2020). Su inserción se divide funcionalmente en dos componentes principales: una porción superficial que se integra al tracto iliotibial y una porción profunda que se inserta directamente en la tuberosidad glútea del fémur. Esta dualidad explica por qué el glúteo mayor puede actuar como generador de movimiento, pero también como estabilizador de la pelvis y controlador del alineamiento femorotibial.

La función primaria tradicional del glúteo mayor es la extensión de cadera, especialmente en tareas que implican altos niveles de torque desde posiciones de flexión profunda, como el peso muerto, el sprint o la fase ascendente de una sentadilla profunda. Estudios biomecánicos han demostrado que el momento extensor de cadera aumenta conforme la articulación parte desde mayores ángulos de flexión, incrementando así el estímulo mecánico sobre el glúteo (Contreras et al., 2015). No obstante, su rol varía sustancialmente según la orientación femoral.

Cuando el fémur se encuentra en posición neutra, el glúteo actúa principalmente como extensor potente. Sin embargo, en situaciones donde el fémur se desplaza hacia la abducción (por ejemplo, en sentadillas sumo o zancadas amplias), las fibras superiores adquieren un rol más importante como estabilizadoras laterales, contribuyendo al control de la pelvis en el plano frontal (Neumann, 2017). En contraste, cuando el fémur tiende hacia la aducción o colapso medial, el glúteo mayor y especialmente el glúteo medio desempeñan una función crítica como rotadores externos y antagonistas del valgo dinámico de rodilla, reduciendo el estrés articular y optimizando la mecánica unilateral (Distefano et al., 2009).

Asimismo, en posiciones de rotación externa de cadera, se incrementa la participación de fibras profundas y musculatura rotadora accesoria, favoreciendo el control articular fino, especialmente en ejercicios como el hip airplane o el peso muerto unilateral. Por último, en escenarios donde la cadera se encuentra en máxima flexión (sentadillas profundas o peso muerto deficitario), el glúteo mayor opera desde un estado elongado, lo cual incrementa la tensión mecánica y potencialmente favorece adaptaciones hipertróficas relevantes (Schoenfeld, 2010).

En conclusión, el glúteo mayor debe interpretarse como una estructura multifuncional cuyo desempeño depende del contexto biomecánico y de la posición femoral. Entrenar glúteos de manera efectiva no implica simplemente “activar” el músculo, sino seleccionar ejercicios que optimicen su rol como motor extensor, estabilizador pélvico y controlador del fémur. La verdadera excelencia en el entrenamiento de fuerza se alcanza cuando la anatomía y la biomecánica guían la programación.


Referencias (formato APA)

Contreras, B., Cronin, J., & Schoenfeld, B. J. (2015). Barbell hip thrust. Strength and Conditioning Journal, 37(3), 66–71. https://doi.org/10.1519/SSC.0000000000000135

Distefano, L. J., Blackburn, J. T., Marshall, S. W., & Padua, D. A. (2009). Gluteal muscle activation during common therapeutic exercises. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 39(7), 532–540. https://doi.org/10.2519/jospt.2009.2796

Neumann, D. A. (2017). Kinesiology of the musculoskeletal system: Foundations for rehabilitation (3rd ed.). Elsevier.

Schoenfeld, B. J. (2010). The mechanisms of muscle hypertrophy and their application to resistance training. Journal of Strength and Conditioning Research, 24(10), 2857–2872. https://doi.org/10.1519/JSC.0b013e3181e840f3

Standring, S. (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42nd ed.). Elsevier.


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